Las cofias de los cohetes lanzadores son un consumible caro, de aluminio o fibra de carbono. Para ahorrar, algunas compañías las fabrican reutilizables, con paracaídas. En China han optado por no complicarse y proponen hacerlas de contrachapado corriente: sería ecológico y barato.
Fuente de la imagen: Light Year Explorer
La cofia de un cohete lanzador con un revestimiento exterior de contrachapado la ha diseñado y fabricado la empresa aeroespacial china Light Year Explorer. Esta construcción, poco habitual en el sector de los cohetes, busca reducir el coste de producción y acelerar la fabricación de los componentes necesarios para aumentar la frecuencia de los lanzamientos comerciales.
Para lograr la resistencia necesaria, la base de la cofia es una estructura metálica interior, mientras que el revestimiento de la forma aerodinámica se ha fabricado con contrachapado de baja densidad.
La cofia de madera tiene 4,2 metros de diámetro. Está pensada para cohetes comerciales que ponen en órbita tanto grupos de satélites pequeños como aparatos grandes por separado. Según el desarrollador, la construcción es comparable a las cofias de composite tradicionales en masa, rigidez, transparencia a las ondas de radio y capacidad de reducir las cargas acústicas. Además, el uso de contrachapado debería recortar de forma notable el coste de los materiales y el tiempo de fabricación.
La cofia sirve para proteger la carga útil (los satélites) de la presión aerodinámica cuando el cohete atraviesa las capas densas de la atmósfera, así como del calentamiento y de las intensas cargas acústicas. Una vez que el cohete alcanza la altura necesaria, las secciones de la cofia se separan y dejan libre la carga útil.
El factor ecológico también cuenta. Las partículas metálicas de las cofias tradicionales pueden permanecer mucho tiempo en la atmósfera y alterar su composición química y física, mientras que las de madera, incluso al arder, no desprenden más que hollín: partículas de carbono.
Según asegura la compañía, la cofia de contrachapado se prepara ahora para la certificación y pronto podría encontrar clientes. La empresa fabrica además otros componentes de cohetes, desde depósitos de combustible de acero inoxidable hasta piezas metálicas corrugadas de los fuselajes.
Los chinos no son los primeros en interesarse por la madera para los fuselajes de cohetes y satélites. Justo hace dos años se envió al espacio el cubesat japonés LignoSat, de 10 cm y con paredes de magnolia. A finales de diciembre de 2024 fue expulsado de la Estación Espacial Internacional para volar libre en órbita. Poco después se perdió la comunicación con él, aunque difícilmente por haber usado madera en el fuselaje. Los japoneses prevén repetir el experimento la próxima primavera. Puede que para entonces ya haya volado al espacio un cohete chino con la punta de contrachapado.