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Redacción · Tecnología y gadgets

Nvidia habría provocado la escasez de tarjetas gráficas GeForce por los chips de IA, que no tienen dónde funcionar

Nvidia habría provocado la escasez de tarjetas gráficas GeForce por los chips de IA, que no tienen dónde funcionar

La actual situación en el sector de la electrónica de consumo, en particular la escasez de tarjetas gráficas para juegos y de memoria RAM, no sería consecuencia de una falta natural de componentes semiconductores, sino de una política deliberada de Nvidia. La compañía habría redirigido su capacidad de producción a fabricar equipos para inteligencia artificial y estaría imponiéndolos a clientes corporativos que todavía no cuentan con la infraestructura para utilizarlos.

Fuente de las imágenes: nvidia.com

Fuente de las imágenes: nvidia.com

La hipótesis, cuando menos sorprendente, la ha planteado el analista del sector Ed Zitron en su blog, y en una línea similar se han pronunciado Bloomberg y Business Insider. Solo en agosto, la división de nube de Amazon Web Services (AWS) recibió de Nvidia aceleradores por valor de 5.000 millones de dólares, y sus compromisos de compra futura ascienden a otros 3.000 millones mensuales. Pero ni Amazon ni otras tecnológicas pueden poner en funcionamiento el equipo que adquieren en semejantes cantidades: la modernización de las redes eléctricas y la construcción de centros de datos van muy por detrás del ritmo de los envíos.

Tradicionalmente, Amazon no pagaba los bastidores de servidores hasta que se instalaban en el centro de datos, y trasladaba a los proveedores los gastos del equipo durante el transporte, lo que le permitía ahorrar capital circulante. El rápido crecimiento de los centros de datos para inteligencia artificial ha complicado este esquema ya consolidado. Amazon se ha visto obligada a competir con más intensidad con otras grandes tecnológicas por el acceso a las GPU de Nvidia y a otros componentes para IA.

Según los analistas, Nvidia está inundando los canales de distribución: juega con el miedo de los clientes corporativos a perder rentabilidad y exige el pago por adelantado de equipos que estos no pueden utilizar de inmediato. Estos pedidos se reflejan al momento en las cuentas de Nvidia como ingresos del segmento de centros de datos, mientras la carga del almacenamiento, el suministro eléctrico y la amortización recae sobre los compradores, que son Amazon, Google, Microsoft y Meta. En realidad, sencillamente no existen centros de datos capaces de garantizar el funcionamiento de estos aceleradores de IA.

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Mientras los aceleradores Nvidia H100, B200 y GB300 permanecen parados en los almacenes, en el segmento de las tarjetas gráficas para juegos ha surgido una escasez, porque las GPU de los modelos GeForce RTX se fabrican en las mismas instalaciones de TSMC. Nvidia ha desviado la mayor parte de las obleas de silicio de la electrónica de consumo a la producción de equipos de IA, que acaban acumulándose en los almacenes. El resultado es una escasez artificial en el mercado minorista, que ha desembocado en la actual crisis.

Los envíos anticipados forzosos permiten a Nvidia presentar unos resultados financieros impecables, pero a cambio inflan una «burbuja» en el mercado de equipos: las grandes tecnológicas se ven obligadas a comprar chips que no pueden utilizar. Cuando llegue el momento de rendir cuentas sobre la rentabilidad de unos activos parados, o cuando los proveedores de nube alcancen el límite de sus inversiones de capital, el volumen de pedidos de GPU podría desplomarse, lo que provocaría una corrección a gran escala de la oferta.

Si cae la demanda de los hiperescaladores, Nvidia se arriesga a quedarse con un excedente de producto, algo parecido a lo que ocurrió tras el auge de la minería de criptomonedas. A los jugadores solo les quedará recordar la época en que los precios minoristas de las tarjetas gráficas se mantenían artificialmente altos y millones de chips se acumulaban sin salida en almacenes de todo Estados Unidos.

Tecnología y gadgets / 03

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