La startup One Kind Artifact ha puesto a la venta un insólito robot de compañía que casi no hace nada, entre otras cosas porque no habla. Mori es un pequeño robot de sobremesa relajante con forma de seta.
Mori recurre a la inteligencia artificial para observar a los usuarios, memorizar sus personalidades y reaccionar a distintos acontecimientos. El robot «se comunica» mediante movimientos de cabeza y ojos, iluminación de varios colores y sonidos relajantes.
Este compañero de sobremesa sigue lo que ocurre a su alrededor con una cámara y un micrófono. Puede mostrarse curioso, tímido o juguetón, y sus reacciones varían según la hora del día y según si quien tiene delante es alguien conocido o un desconocido.
Para activar Mori y configurarlo se utiliza una aplicación móvil propia.
El robot mide 29,8 cm de alto y 20,91 cm de diámetro, y pesa 2,5 kg. El dispositivo está recubierto de un tejido similar al de los altavoces. Su batería tiene una capacidad de 36 Wh, por lo que Mori puede usarse sin estar conectado a la red.
El precio parte de 649 dólares.