Según los medios, la división Samsung System LSI, responsable del desarrollo de los procesadores Exynos de la casa, ha puesto en marcha una reestructuración a gran escala con la que la compañía abandonará el negocio de los procesadores para automoción Exynos Auto. Los recursos liberados se destinarán a los chipsets móviles para smartphones y al desarrollo de los módulos de cámara ISOCELL.
Samsung desarrollaba chipsets para automoción desde 2018: estaban pensados para vehículos autónomos. Según los medios, la compañía pierde miles de millones de dólares al año con su producción: el desarrollo de un solo procesador resulta muy costoso, mientras que el precio mayorista del chip se sitúa entre 20 y 40 dólares, lo que con los volúmenes de demanda actuales no permite aspirar a la rentabilidad.
Sus últimos grandes clientes fueron Hyundai y BMW: la compañía completará los envíos de procesadores dentro de los contratos vigentes y, después, pondrá fin tanto al desarrollo como a la producción del Exynos Auto.