El telescopio espacial Hubble lleva más de 36 años en el espacio y en este tiempo se ha convertido en un icono de las misiones de la NASA. Pero su tiempo se agota y, sin mantenimiento técnico ni una elevación de la órbita, el telescopio se desintegrará en la atmósfera terrestre dentro de siete años. Para prolongar la vida útil del instrumento, la NASA ha recurrido al sector privado y ha anunciado un concurso abierto de proyectos para rescatarlo.
Fuente de la imagen: NASA
Hace unos días, la NASA anunció el inicio de una solicitud de información (Request for Information, RFI) en la que propone a los contratistas privados que evalúen sus capacidades para llevar a cabo varias opciones de misión. La primera contempla elevar el telescopio a una órbita más alta; la segunda, reparar o modernizar el equipo para aumentar su rendimiento y contrarrestar el desgaste; y la tercera, sacarlo de órbita de forma controlada u otro método seguro para su desmantelamiento. La NASA acepta las respuestas de las empresas interesadas hasta el 30 de noviembre de 2026.
La necesidad de estas medidas se debe al descenso gradual de la altura de la órbita del Hubble por la resistencia de las capas altas de la atmósfera terrestre. A diferencia de muchos instrumentos orbitales modernos, este telescopio no cuenta con un sistema de propulsión propio, por lo que no puede compensar por sí mismo la pérdida de altura. El telescopio fue diseñado para ser mantenido con los transbordadores espaciales, que lo reparaban en órbita y elevaban su altura.
Según las estimaciones de la NASA, sin una elevación de la altura el aparato podría entrar en las capas densas de la atmósfera en 2033-2034. Por ello, la agencia calcula que una eventual misión de elevación de la órbita o de mantenimiento debería tener lugar a más tardar en 2032. El pliego de condiciones contempla la posibilidad de trasladar el telescopio a una órbita de al menos 600 km de altura.
Para cumplir la tarea, los contratistas deberán desarrollar y demostrar un vehículo capaz de acercarse por sí mismo al telescopio en la órbita baja terrestre, capturarlo y realizar las maniobras necesarias. La NASA exige que la operación de elevación de la órbita o de mantenimiento no dañe el telescopio. En las propuestas, las empresas deberán describir el método de aproximación y captura, el nivel de madurez tecnológica de los componentes clave, la duración admisible de la unión con el Hubble, el control de la estructura combinada y una evaluación de riesgos. El contratista deberá aportar por su cuenta el cohete lanzador, el vehículo de servicio, los medios de control de vuelo y, si es necesario, la tripulación.
Conviene subrayar que la actual solicitud de la NASA no es el anuncio de un concurso para ejecutar una misión ya aprobada ni implica la asignación de financiación. Se trata de un estudio de las posibilidades del mercado cuyos resultados ayudarán a la agencia a definir su estrategia futura respecto al telescopio. Antes, en 2022, la NASA ya había llegado a un acuerdo con SpaceX para estudiar conjuntamente la posibilidad de elevar la órbita del Hubble con la nave Crew Dragon. Aquel acuerdo tampoco preveía financiación para la misión en sí. Ahora la NASA quiere examinar un abanico más amplio de propuestas comerciales, incluido el mantenimiento del telescopio y su salida segura de órbita.
Composición de imágenes del Hubble
Además de la elevación de la órbita, otro problema para el Hubble son los giroscopios que se encargan de apuntar a un objetivo y mantenerlo en el campo de visión. Hubo seis en total, pero en la actualidad solo queda uno en funcionamiento y otro se guarda de reserva, apagado. Otros sensores, como los sistemas de guiado por estrellas, también ayudan al telescopio a orientarse en el espacio. Si los sensores de orientación dejan de funcionar, el telescopio perderá en gran medida su valor científico. Así pues, el problema de prolongar la vida útil del Hubble es múltiple y no puede resolverse solo con elevar la órbita, aunque incluso esta tarea es hoy prácticamente irrealizable, como demostró el reciente fracaso de la misión para elevar la altura de la órbita del telescopio espacial Swift.